Desde el pasado 29 de mayo, no encuentro ni el tiempo ni la inspiración para escribir un artículo. El tiempo anda muy limitado entre una nueva vida que me ha llevado a disfrutar como un loco de dos nuevas vidas, dar biberones, cambiar pañales, trabajar, estudiar (y escribir tweets) casi a la par.
La inspiración se cortó de raíz el día que se hundió un proyecto deportivo ilusionante como pocos, basado en el esfuerzo, el sacrificio y la valía de una plantilla, que devolvieron las goleadas a los rivales en el Bernabeu (y fuera de él), una suma de puntos ingente como nunca habíamos visto, tres años consecutivos rozando la Final de la Copa de Europa (tras seis años de travesía en el desierto a partir de Octavos de Final de dicha competición) y el derrocamiento de un "régimen culé" que parecía eternizarse en el tiempo, pero al que, unos intereses extradeportivos, económicos y empresariales, por parte de la Prensa "con sede en Madrid" y sus estrechos colaboradores del vestuario blanco (Casillas, por encima de cualquier otro), dieron al traste.
No me pidáis "inspiración", cuando te borran la ilusión de un plumazo. La ilusión tardará algún tiempo en recuperarse pero, las ganas de "vendetta" contra aquellos que liquidaron con técnicas mafiosas, uno de los mejores conjuntos madridistas que recuerdo, desde la Quinta de El Buitre, siguen intactas...
No recuerdo una campaña periodística favorable, más lamentable, almibarada y ridícula como la que la Prensa Deportiva española en general, está llevando a cabo con el "Yerno de España", "El Santo" y cuantos epítetos positivos quieran colocarle: Iker Casillas.
Un portero con luces y sombras deportivas, como todos. Con grandes reflejos y cualidades en el "uno contra uno", pero con enormes limitaciones técnicas, como su lamentable juego con los pies o, sus salidas por alto en falso que, ha sido elevado a la categoría de "Héroe Nacional", por lucir el brazalete de un equipo de fútbol, anteriormente conocido como "Selección Española de Fútbol", que dio paso a llamarse "La Roja", en un ejercicio de cinismo empresarial, político y social sin precedentes.
Para entender el encumbramiento de Casillas como "símbolo patrio", debemos entender esta transformación de nuestro combinado nacional.
Hubo un tiempo en que muchos ilusos, (por lo visto en la actualidad), pensábamos que un triunfo de nuestra Selección Española de fútbol, bien fuese en una Eurocopa o en un Mundial, podría servir de acicate para "vertebrar" una Nación como la nuestra, que navegaba (y navega) a la deriva, con una "identidad" arrancada de cuajo por los cuatros costados y con un sentimiento patrio cada vez más inexistente en sus ciudadanos.
Sonaba frívolo, pretender que nuestra representación futbolística en citas internacionales, La Selección, ocupase un lugar que, políticos, gente del mundo de la cultura o de la prensa, despreciaron desde la Transición.
El éxito de la Selección llegó, pero no ha supuesto una vertebración mínima para nuestro país.
"La Roja" es un invento de la Prensa que, a partir de una metedura de pata de Luis Aragonés al denominarla de ese modo, encuentran un filón con el que hacer una especie de "engendro sociopolítico" con tintes "marketinianos", ya que cuadraba a la perfección con la cadena que se quedó los derechos televisivos de la Euro 2008: La Cuatro.
Cadena de televisión perteneciente en su momento al grupo PRISA (hoy día pertenece a MEDIASET), cuyo color corporativo (e ideológico) es el "rojo". Puro merchandasing cromático y político.
Actualmente, la Prensa Deportiva Española, presenta un panorama muy peculiar: la mayoría de los periodistas forman parte de un TODO. Me explico.
Un periodista deportivo español, no trabaja para un solo medio, ni para dos. Es habitual ver en cuatro, cinco o seis medios "rivales", al mismo periodista. De ese modo, el "mensaje" queda totalmente UNIFICADO.
El "pensamiento único" está a la orden del día.
Iker Casillas, refleja ese pensamiento único a la perfección. Entorno a su persona se ha erigido una especie de guardia pretoriana, compuesta por el 90% de la profesión.
El portero, es el tonto útil de un gremio, el de la Prensa, que, con la llegada de Del Bosque a la Selección, vieron vía libre para viajar, convivir y pernoctar con un equipo, al que además acompañan los éxitos.
Una "gallina de los huevos de oro" de la que la Prensa, no está dispuesta a renunciar. Pero de la que no dudaba en despotricar cuando no pisaba el Hotel de concentración y caíamos eliminados en Cuartos.
Los mamporreros de Casillas están compuestos por un grupo de presión que vive encantado con los éxitos de lo que llaman "La Roja", (anteriormente conocida como Selección Española de Fútbol), pero que no dudan un instante para que esos éxitos se consigan a costa de tener un Real Madrid débil en su enfrentamiento con el F.C. Barcelona, carente de nervio y corazón, no vaya a ser que los convocados de "el pais pequeñito de la esquina" (Guardiola dixit) se mosqueen y se nos acabe el rollo.
Es justo reconocer que, hay que tener cierto respeto en este terreno con mucha gente que ha sufrido con una Selección como la de fútbol que iba de fracaso en fracaso, muchos de ellos aderezados por la injusticia en forma de codazo y penalti no visto por el árbitro o, como ocurrió en el Mundial de Corea y Japón, por una lamentable actuación arbitral que pasó a la historia por lo alevoso de la misma.
Mi respeto para toda esa gente que, a día de hoy, prefiere hacer oídos sordos y disfrutar con La Selección. No es mi caso.
Y no lo es porque, la tristemente conocida como "La Roja", se ha utilizado como arma arrojadiza contra el Real Madrid, se ha pretendido polarizar la misma desde Barcelona y, sobre todo, porque el oportunismo de la peor Prensa Deportiva de Europa, la española, hace que la aversión hacia cualquier artículo, retransmisión o tertulia entorno al combinado nacional, provoquen en mi un empacho y una indignación, fruto de escuchar y leer las mayores hipocresías jamas vistas.
Permitidme calificar a los seguidores, en exclusividad, de "este modelo" de Selección al que bautizaron como "La Roja", como "los rojistas". Con excepciones, (como las que antes cité y a las cuales respeto), el tinglado montado entorno a esta especie de "Club de Fútbol" hecho a la medida de la Prensa deportiva, está compuesto por un gran número de aficionados/as para nada futboleros, a los que los "mass media" han vendido hasta la extenuación, la bonita leyenda de que estos chicos, medio seminaristas medio voluntarios del tercer mundo, traen la "alegría " a España en tiempos de crisis.
Los voceros "rojistas", esos que deseaban que perdiera la España de Clemente, Iñaki Saez o Camacho. Los que frivolizaban sobre nuestras eliminaciones en cuartos, mientras muchos llorábamos con aquello.
La "Prensa Rojista", que cubre sus avatares de facebook o twitter posando con las tres copas conquistadas en los últimos cuatro años, como si de mérito propio se tratase. Una Prensa que, el día que regresó al hotel de concentración y al avión con los jugadores y cuerpo técnico, se apropió de la anteriormente conocida como "Selección Española de Fútbol", para condicionarlo todo a su buen devenir.
"Los rojistas" se caracterizan por interesarse por el mundo del fútbol cada dos años, coincidiendo con una Euro o un Mundial, salvedad hecha de este "torneo de la galleta" llamado Copa Confederaciones, elevado a categoría de "culmen", porque lo disputamos. Si no, habría que ver los calificativos que le darían los pesebreros de "La Roja".
Pintan su cara y lucen banderas de España con el logotipo de alguna famosa marca de refrescos, cervezas o alcohol destilado. Cuelgan dicha bandera mientras dura el torneo pero, tras su finalización, inmediatamente la retiran no vayan a ser acusados de "fascistas", "fachas" o "nazis" por el resto del vecindario...
Les importa un carajo el fútbol, ellos y ellas "son de La Roja", como les repiten hasta la extenuación las marcas de telefonía móvil, de coches o de helados. Aquí surge la paradoja, pese a la brevedad bianual de su "limitado forofismo", se trata de una afición totalmente "desapasionalizada", como hábilmente se han encargado de que así sea los medios de comunicación.
Unos medios que odian cualquier atisbo de "radicalidad" en la afición de un Club de fútbol, han orquestado hábilmente que, la "afición rojista", sea poco menos que el tipo de público que asistiría a un concierto de "María Jesús y su acordeón".
Con Manolo "El del Bombo" a la cabeza y una troupé compuesta por algo parecido a una comparsa de carnaval, donde puedes encontrar "guardias civiles, "obispos", "toreros" o "superheroes", los "rojistas", hay que sumar a gran parte de la chavalería que gasta sus horas entre partidas del PES o el FIFA, por no hablar de esa cantidad ingente de féminas a las que el fútbol importa un carajo pero que, durante quince días cada dos años, lucen "shorts" rojos y "tops" amarillos a modo de bandera nacional.
Con todo el respeto del mundo que merecen, las sufridas madres españolas no han escapado a esto. Sienten predilección por Casillas. Lo ven ocupar las páginas de las revistas del corazón en la peluquería de su barrio, cuyas portadas se rinden a la nueva "Saritísima", ya que la otra pasó a mejor vida, como si de la "primera dama" del Gobierno de la Nación se tratase. (¡¡Cuánto daño hizo aquel beso!!)
Esa predilección también les hace sentirse "rojistas". El resto del año critican que estés todo el día hablando de fútbol: "¡¡Niño, ya estás con la mierda del fútbol!! ¡¡Si no te da de comer!!"..... Pero, ojo con tocarle a "la mamma" La Roja, y Casillas. Ese día no cenas.
El suegro, el cuñado, el primo tonto, las niñas de la academia de danza de tu pueblo, el equipo de ajedrez de tu barrio, el presidente de tu comunidad de vecinos....., a ninguno le gusta el fútbol pero "todos son de La Roja".... ¿Mérito de un equipo? No.
Mérito de una campaña de marketing como pocas, mérito del oportunismo del españolito de a pié para subirse al carro de la victoria y mérito de un proyecto de ingeniería social que lleva más de 30 años en práctica.
España no se ha vertebrado con la victoria de su combinado nacional de fútbol. Simplemente "han limitado" a gran parte de sus ciudadanos a que "se puedan comportar como españoles" durante quince días cada dos años. Pero, ojo, el resto del año, ni os mováis o seréis los "fachas" de siempre.
28 junio 2013
29 mayo 2013
SU LEGADO NOS MARCA EL CAMINO.
Ni el mismísimo Alfredo Relaño habría escrito un guión tan "perfecto", para sus intereses y el de gran parte de sus compañeros de profesión, como el que se ha desarrollado en estas últimas semanas en el Real Madrid.
Aunque, mejor dicho, se lo habrían tenido que escribir. Un personaje tan mediocre academicamente hablando, no da para mucho. Su paupérrimo paso por diferentes carreras hasta acabar en Periodismo, ya dejaba entrever la mediocridad de su pluma y, sobre todo, la futura nefasta gestión de un diario, AS, que sale a ERE semanal y con unas pérdidas en ventas de las que él y su línea editorial son los máximos responsables.
Concluye, de esta manera, la mayor campaña de acoso y derribo al que un personaje público ha sido sometido, y creo que no me equivoco, en los últimos 30 años.
Desde el mismo día que pisó la capital de España, a José Mourinho, ya se la tenían jurada los "Tardochequistas" de la prensa deportiva española.
Esos "milicianos", principalmente de la "Checa de Gran vía 32", que con el paso de las temporadas han ido abriendo "franquicias" en otras cadenas y grupos mediáticos, se han dedicado desde el primer momento en que el de Setúbal se puso al frente del Real Madrid, a tratar de derribarle a toda costa. El principal motivo: vieron drásticamente recortada su cuota de poder dentro del Real Madrid.
En ese mismo instante, el mediocre periodismo deportivo español en su inmensa mayoría, sacó toda la "artillería pesada" a la calle, en forma de editoriales, tertulias, artículos y debates que, hábilmente, llegaron a transcender el plano futbolístico, para ocupar espacios generalistas desde los que se continuaba atacando sin piedad al entrenador portugués.
"Persona que se daría a la fuga después de atropellar a alguien", arrogante, rácano y soporífero, deprimente, triste, poco inteligente, engreído, sombrío, gesto adusto, chulo, gilipollas, chamán de feria, Himmler redivivo, malasangre, quejica, dictador, ensuciador y enredador, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor, tipo muy peligroso, nazi portugués, imbecil, niñato, intimidador, camorrista, paranoico, psicópata, prepotente y grosero, inmaduro, ególatra, contaminante, macarra de barriobajo, francotirador, sátrapa, manipulador y castigador, deficiente mental, impresentable, autoritario, lacra...
Todos y cada uno de estos insultos hacía Mourinho no vienen de ningún "foro" o red social donde los aficionados dan rienda suelta a sus "pasiones", no. Vienen firmados con los nombres y apellidos de algunos de los periodistas deportivos que, por desgracia, más trascendencia tienen entre la opinión pública, al desempeñar su profesión en los principales medios de comunicación: Manolo Lama, Paco González, Paco García Caridad, Diego Torres, Jose Joaquín Brotons, Alfredo Relaño, Santiago Segurola, Iñaki Cano, Roberto Palomar, John Carlin etc..., por no hablar de la "corte" de segundones con los Forjanes, Fernando Burgos o Antón Meana a la cabeza.
A esta lista de improperios también hay que añadir periodistas no deportivos y "personajes varios" que aportaron su piedra particular a la lapidación pública de Mou: Javier Sardá, Carlos Boyero, Julia Otero, Matías Antolín, Javier Marías, Alejandro Sanz, Mercedes Milá, José Blanco, José Samano, Marta Robles, Rafael Tabarés, Gonzalo Suarez, Emilio Martinez, Pablo Herreros etc...
Es innegable que la figura de Mourinho ha trascendido lo deportivo, no de la manera que muchos querríamos. Y es que, al ser éste un país de analfabetos funcionales, la masa social madridista tampoco escapa a los vicios que nos corrompen desde hace décadas.
Gran parte de la afición merengue, fía su criterio a personajes de pésima pluma como Tomás Roncero, que cumplen a la perfección su papel de "bufon histriónico del madridismo". El cuál, no dudo en bajarse del barco en los últimos meses, para convertirse en el "tonto útil" de PRISA, con el único fín de evangelizar las cientos de Peñas que visita con la "palabra de Relaño". Y ésta, no es otra, que la obsesión enfermiza por acabar de una vez por todas con José Mourinho como entrenador del Real Madrid.
Como decía al principio del párrafo anterior, la figura de Mou trasciende lo deportivo. Pero, como en este país somos poco "de pensar", hemos preferido presenciar y participar en un debate estéril sobre su figura, dejando escapar un análisis más pormenorizado sobre su tremenda personalidad y qué le ha llevado a ser idolatrado por las aficiones de los diferentes equipos que ha dirigido.
No. Aquí en España, nos gusta más hablar de sus "gestiones inmobiliarias en Londres", de si matricula a sus hijos en un colegio privado en Lugano, de las cajas de IKEA, o directamente inventarnos que vino a España para, al frente del Real Madrid, trazar un "maquiavélico plan" que acabase con la hegemonía de, lo que conoce el periodismo deportivo patrio y gran parte de la afición paleta de nuestro país, como "La Roja".
Todo ha sido mucho más sencillo que las miles de horas de televisión, radio y páginas que se han cubierto, hablando y discutiendo sobre Mourinho.
Lo que ha ocurrido, simple y llanamente, es que, vino un profesional como la copa de un pino a entrenar al Real Madrid. Un entrenador con un estilo de trabajo, muy diferente al "modus vivendi" al que estamos acostumbrados por aquí. Un técnico que fía a la meritocracia, la confección de su plantilla y su once inicial, a los que pide esfuerzo y sacrificio.
Una persona, sin pelos en la lengua, sin hipocresías, que vino, simplemente, a trabajar. Sólo vino a eso: A HACER SU TRABAJO. Y no le dejaron.
No le dejaron porque vivimos en una sociedad de imbéciles y cobardes en la que se ha perdido toda capacidad de análisis. Una sociedad, la española, donde se premia al "pillo" y se castiga al "trabajador". Una sociedad, la española, que se mueve al dictado de los grandes medios de comunicación. Una sociedad, la española, que se "indigna" cuando les dicen que se tiene que indignar y "aplaude" cuando les dicen que tiene que aplaudir.
Gran parte del madridismo es fiel reflejo de esta sociedad corrompida hasta las cachas. Una parte importante de la afición merengue está formada por desagradecidos que disfrazan de "exigencia" su eterna queja. "Madridistas" que, en pocas temporadas, pedirán la vuelta de la "mano dura" al vestuario. Ese "vestuario", (del que ya hablaremos próximamente), que de la mano de la Prensa, ha dinamitado un proyecto en el que muchos teníamos puestas nuestras ilusiones.
Probablemente, en este artículo, no haya aportado nada nuevo a los cientos de entradas que habéis podido leer en diferentes blogs que, estos días, muestran su queja, su pesar, su protesta y su denuncia, por el modo en que la Prensa Deportiva Española en contubernio, principalmente, con Iker Casillas, han acabado con la trayectoria de José Mourinho al frente de nuestro equipo.
Pero, me vais a permitir que "no me despida" de él. No quiero hacerlo. Me niego a pensar que en un futuro no volverá. Es complicado, pero me resisto a pensar que los caminos del Real Madrid y Mou no se van a volver a cruzar.
Muchos no lo merecen como entrenador. Pero otros muchos pertenecemos a ese madridismo combativo que lo tenía como referente, no de manera gratuita sino porque, como rezaba una pancarta exhibida en su día por Ultras Sur, "su voz era nuestro sentimiento". Hablaba por boca de todos. Pocos entrenadores, jugadores o presidentes, hemos conocido con un compromiso semejante al que Mourinho ha demostrado a lo largo de estos tres años.
Siempre escuchamos la cantinela, muy del gusto del actual presidente, de "tal o cual jugador a nacido para jugar en el Real Madrid" y, probablemente, volvamos al "circo" que llevará a escucharla de nuevo. Pero, una cosa tengo clara: Si alguien nació para entrenar al Real Madrid, ese es JOSE MARIO FELIX DOS SANTOS MOURINHO.
Reconozco que me ha costado mucho ponerme a escribir. El palo ha sido duro. El sentimiento de orfandad que deja en muchos de nosotros va más allá de lo estrictamente deportivo. Era el referente que no teníamos y que, tras su marcha, queda de nuevo desierto.
Pero queda su legado. Un legado que, no os quepa la menor duda, NOS DEBE SEGUIR MARCANDO EL CAMINO.
FUERZA MOU.
Aunque, mejor dicho, se lo habrían tenido que escribir. Un personaje tan mediocre academicamente hablando, no da para mucho. Su paupérrimo paso por diferentes carreras hasta acabar en Periodismo, ya dejaba entrever la mediocridad de su pluma y, sobre todo, la futura nefasta gestión de un diario, AS, que sale a ERE semanal y con unas pérdidas en ventas de las que él y su línea editorial son los máximos responsables.
Concluye, de esta manera, la mayor campaña de acoso y derribo al que un personaje público ha sido sometido, y creo que no me equivoco, en los últimos 30 años.
Desde el mismo día que pisó la capital de España, a José Mourinho, ya se la tenían jurada los "Tardochequistas" de la prensa deportiva española.
Esos "milicianos", principalmente de la "Checa de Gran vía 32", que con el paso de las temporadas han ido abriendo "franquicias" en otras cadenas y grupos mediáticos, se han dedicado desde el primer momento en que el de Setúbal se puso al frente del Real Madrid, a tratar de derribarle a toda costa. El principal motivo: vieron drásticamente recortada su cuota de poder dentro del Real Madrid.
En ese mismo instante, el mediocre periodismo deportivo español en su inmensa mayoría, sacó toda la "artillería pesada" a la calle, en forma de editoriales, tertulias, artículos y debates que, hábilmente, llegaron a transcender el plano futbolístico, para ocupar espacios generalistas desde los que se continuaba atacando sin piedad al entrenador portugués.
"Persona que se daría a la fuga después de atropellar a alguien", arrogante, rácano y soporífero, deprimente, triste, poco inteligente, engreído, sombrío, gesto adusto, chulo, gilipollas, chamán de feria, Himmler redivivo, malasangre, quejica, dictador, ensuciador y enredador, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor, tipo muy peligroso, nazi portugués, imbecil, niñato, intimidador, camorrista, paranoico, psicópata, prepotente y grosero, inmaduro, ególatra, contaminante, macarra de barriobajo, francotirador, sátrapa, manipulador y castigador, deficiente mental, impresentable, autoritario, lacra...
Todos y cada uno de estos insultos hacía Mourinho no vienen de ningún "foro" o red social donde los aficionados dan rienda suelta a sus "pasiones", no. Vienen firmados con los nombres y apellidos de algunos de los periodistas deportivos que, por desgracia, más trascendencia tienen entre la opinión pública, al desempeñar su profesión en los principales medios de comunicación: Manolo Lama, Paco González, Paco García Caridad, Diego Torres, Jose Joaquín Brotons, Alfredo Relaño, Santiago Segurola, Iñaki Cano, Roberto Palomar, John Carlin etc..., por no hablar de la "corte" de segundones con los Forjanes, Fernando Burgos o Antón Meana a la cabeza.
A esta lista de improperios también hay que añadir periodistas no deportivos y "personajes varios" que aportaron su piedra particular a la lapidación pública de Mou: Javier Sardá, Carlos Boyero, Julia Otero, Matías Antolín, Javier Marías, Alejandro Sanz, Mercedes Milá, José Blanco, José Samano, Marta Robles, Rafael Tabarés, Gonzalo Suarez, Emilio Martinez, Pablo Herreros etc...
Es innegable que la figura de Mourinho ha trascendido lo deportivo, no de la manera que muchos querríamos. Y es que, al ser éste un país de analfabetos funcionales, la masa social madridista tampoco escapa a los vicios que nos corrompen desde hace décadas.
Gran parte de la afición merengue, fía su criterio a personajes de pésima pluma como Tomás Roncero, que cumplen a la perfección su papel de "bufon histriónico del madridismo". El cuál, no dudo en bajarse del barco en los últimos meses, para convertirse en el "tonto útil" de PRISA, con el único fín de evangelizar las cientos de Peñas que visita con la "palabra de Relaño". Y ésta, no es otra, que la obsesión enfermiza por acabar de una vez por todas con José Mourinho como entrenador del Real Madrid.
Como decía al principio del párrafo anterior, la figura de Mou trasciende lo deportivo. Pero, como en este país somos poco "de pensar", hemos preferido presenciar y participar en un debate estéril sobre su figura, dejando escapar un análisis más pormenorizado sobre su tremenda personalidad y qué le ha llevado a ser idolatrado por las aficiones de los diferentes equipos que ha dirigido.
No. Aquí en España, nos gusta más hablar de sus "gestiones inmobiliarias en Londres", de si matricula a sus hijos en un colegio privado en Lugano, de las cajas de IKEA, o directamente inventarnos que vino a España para, al frente del Real Madrid, trazar un "maquiavélico plan" que acabase con la hegemonía de, lo que conoce el periodismo deportivo patrio y gran parte de la afición paleta de nuestro país, como "La Roja".
Todo ha sido mucho más sencillo que las miles de horas de televisión, radio y páginas que se han cubierto, hablando y discutiendo sobre Mourinho.
Lo que ha ocurrido, simple y llanamente, es que, vino un profesional como la copa de un pino a entrenar al Real Madrid. Un entrenador con un estilo de trabajo, muy diferente al "modus vivendi" al que estamos acostumbrados por aquí. Un técnico que fía a la meritocracia, la confección de su plantilla y su once inicial, a los que pide esfuerzo y sacrificio.
Una persona, sin pelos en la lengua, sin hipocresías, que vino, simplemente, a trabajar. Sólo vino a eso: A HACER SU TRABAJO. Y no le dejaron.
No le dejaron porque vivimos en una sociedad de imbéciles y cobardes en la que se ha perdido toda capacidad de análisis. Una sociedad, la española, donde se premia al "pillo" y se castiga al "trabajador". Una sociedad, la española, que se mueve al dictado de los grandes medios de comunicación. Una sociedad, la española, que se "indigna" cuando les dicen que se tiene que indignar y "aplaude" cuando les dicen que tiene que aplaudir.
Gran parte del madridismo es fiel reflejo de esta sociedad corrompida hasta las cachas. Una parte importante de la afición merengue está formada por desagradecidos que disfrazan de "exigencia" su eterna queja. "Madridistas" que, en pocas temporadas, pedirán la vuelta de la "mano dura" al vestuario. Ese "vestuario", (del que ya hablaremos próximamente), que de la mano de la Prensa, ha dinamitado un proyecto en el que muchos teníamos puestas nuestras ilusiones.
Probablemente, en este artículo, no haya aportado nada nuevo a los cientos de entradas que habéis podido leer en diferentes blogs que, estos días, muestran su queja, su pesar, su protesta y su denuncia, por el modo en que la Prensa Deportiva Española en contubernio, principalmente, con Iker Casillas, han acabado con la trayectoria de José Mourinho al frente de nuestro equipo.
Pero, me vais a permitir que "no me despida" de él. No quiero hacerlo. Me niego a pensar que en un futuro no volverá. Es complicado, pero me resisto a pensar que los caminos del Real Madrid y Mou no se van a volver a cruzar.
Muchos no lo merecen como entrenador. Pero otros muchos pertenecemos a ese madridismo combativo que lo tenía como referente, no de manera gratuita sino porque, como rezaba una pancarta exhibida en su día por Ultras Sur, "su voz era nuestro sentimiento". Hablaba por boca de todos. Pocos entrenadores, jugadores o presidentes, hemos conocido con un compromiso semejante al que Mourinho ha demostrado a lo largo de estos tres años.
Siempre escuchamos la cantinela, muy del gusto del actual presidente, de "tal o cual jugador a nacido para jugar en el Real Madrid" y, probablemente, volvamos al "circo" que llevará a escucharla de nuevo. Pero, una cosa tengo clara: Si alguien nació para entrenar al Real Madrid, ese es JOSE MARIO FELIX DOS SANTOS MOURINHO.
Reconozco que me ha costado mucho ponerme a escribir. El palo ha sido duro. El sentimiento de orfandad que deja en muchos de nosotros va más allá de lo estrictamente deportivo. Era el referente que no teníamos y que, tras su marcha, queda de nuevo desierto.
Pero queda su legado. Un legado que, no os quepa la menor duda, NOS DEBE SEGUIR MARCANDO EL CAMINO.
FUERZA MOU.
03 mayo 2013
¡¡MADRIDISMO, DESPIERTA!!
NO DEJES QUE EL REAL MADRID CAIGA EN MANOS DE LA PRENSA
Vídeo creado por el Blog: "Lucha, casta y honor 1902".
28 abril 2013
ESPÍRITU DEL 86.
No se si os he comentado, que nací el mismo año, el mismo verano en que Juan Gómez "Juanito" fichó por el Real Madrid. Ese mismo año también nació uno de nuestros más afamados capitanes, Raúl Gonzalez Blanco. Y eso, marca.
Crecí admirando a Butragueño. El día de su retirada, por un momento, pensé que, detrás de él "la nada".
Cuando le ví dar esa vuelta de honor tras su partido homenaje frente a la Roma, a hombros de sus compañeros, creí que no iba a volver a ver a alguién con el número 7 a la espalda capaz de emocionarme de esa manera. Antes fue Juan, después él.
Pero llegó Raúl, y lo consiguió. ¡Vaya si lo logró!. El "7", siempre el "7" Blanco. Y el tiempo ha querido que ese número mágico del santoral madridista, recaiga sobre, probablemente, el mejor jugador que muchos de nosotros hayamos visto sobre un terreno de juego: Cristiano Ronaldo.
1977, ese fue el año de mi nacimiento. El año del fichaje de Juanito por el Madrid. El año de nacimiento de Raúl. Un año que me permitió, gracias a Dios, disfrutar de las remontadas de mediados de los 80. Con 7-8 años. Imaginad esa época.
Sin fútbol en abierto. La mayoría de las veces agarrado al transistor. Un tiempo en el que no había venta de camisetas del Club como ahora, disponibles casi en cualquier tienda. Apenas podías comprar una bandera o bufanda, muy limitadas en su tirada, en un pequeño kiosko que se encontraba en el mismo Bernabeu.
Y aún así, sin ningún tipo de parafernalia, sin prácticamente imágenes, con una diferencia mediática abismal a lo que conocemos hoy día. El Madrid, conseguía emocionarte.
La ausencia de referentes audiovisuales, tal y como los conocemos en la actualidad, daban rienda suelta a tu imaginación. Escuchabas hablar de Santillana. Te contaban que era capaz de elevarse al cielo, para rematar cualquier balón. Tú lo imaginabas casi como un "superheroe". Comenzabas a ver imágenes aisladas de un tal "Juanito". Sabías que era un jugador todo "nervio y corazón". "Te lo pedías" cuando jugabas en la calle con tus amigos, pegando cuatro patadas a un balón, con la puerta de una cochera como portería.
Recuerdo mi primera visita a mediados de los 80 a la antigua "Sala de Trofeos" del Real Madrid. Donde se amontonoban cientos, ¡¡que digo cientos!!, ¡miles de Copas! que a lo ojos de un chaval de mi edad, parecían un "tesoro" de incalculable valor que, mi equipo, había conseguido arrebatar de las manos de "los malos".
Cuando vives momentos como aquellas remontadas, te sientes invencible. Cuando ves que, por muchos años que pase, tu equipo, el Real Madrid, es capaz de reeditar "misiones imposibles" como, por ejemplo, la Liga de 2007, nada ni nadie puede borrar de tu ilusión la confianza que depositas en tus colores.
Esa sensación de que "siempre puede pasar algo" en un partido del Madrid, esa fe ciega en dar la vuelta a un resultado adverso aunque quede el tiempo de descuento. Esa eterna esperanza por remontar, no es gratuita. Es la herencia de tantas temporadas donde tu equipo, el Real Madrid Club de Fútbol, te ha demostrado que es capaz de conseguir cualquier cosa, por utópica que parezca.
No siempre ocurre. El Madrid no es infalible. Pero ello no evitará la altanería que mostramos y debemos mostrar los madridistas. Una capacidad por ilusionarnos en que cualquier envite, por complicado que parezca, es superable.
Mi "espíritu" es del 86. El primer recuerdo con nitidez de mi madridismo. Con 9 años. El Real Madrid consiguió dar la vuelta a una eliminatoria de Octavos de Final de la Copa de la UEFA frente al "otro" Borussia, el de Monchengladbach. Consiguió lo imposible. Algo solo al alcance de un Club como el nuestro.
El paso del tiempo me ha enseñado que no es norma que el Madrid remonte, que se imponga siempre a las adversidades. He aprendido que nada te asegura que nuestro equipo vaya a darle la vuelta a cualquier resultado por difícil que parezca...
Pero, nací en 1977. En el 77. El doble "7". El número mágico del madridismo. A partir de ese año, se forjó mi espíritu madridista. ¿Cómo vais a pretender que no tenga ILUSIÓN por conseguir gestas imposibles, si las he vivido en otras ocasiones?
Mi "espíritu" es del 86, el del Real Madrid que consiguió aquella Copa de la UEFA. Puede que sea un título "menor" en comparación a nuestra excelsa historia. Pero, lo que nadie puede negar, es que se trató de un título logrado a base de lo que hace que un madridista confíe siempre en el Real Madrid:CASTA, ORGULLO, NERVIO Y CORAZÓN.
Por eso, "siempre creo", nunca me rindo y no doy ninguna competición o partido por perdido: PORQUE, SOLO EL REAL MADRID ES CAPAZ DE CONSEGUIRLO.
¡HALA MADRID!
Crecí admirando a Butragueño. El día de su retirada, por un momento, pensé que, detrás de él "la nada".
Cuando le ví dar esa vuelta de honor tras su partido homenaje frente a la Roma, a hombros de sus compañeros, creí que no iba a volver a ver a alguién con el número 7 a la espalda capaz de emocionarme de esa manera. Antes fue Juan, después él.
Pero llegó Raúl, y lo consiguió. ¡Vaya si lo logró!. El "7", siempre el "7" Blanco. Y el tiempo ha querido que ese número mágico del santoral madridista, recaiga sobre, probablemente, el mejor jugador que muchos de nosotros hayamos visto sobre un terreno de juego: Cristiano Ronaldo.
1977, ese fue el año de mi nacimiento. El año del fichaje de Juanito por el Madrid. El año de nacimiento de Raúl. Un año que me permitió, gracias a Dios, disfrutar de las remontadas de mediados de los 80. Con 7-8 años. Imaginad esa época.
Sin fútbol en abierto. La mayoría de las veces agarrado al transistor. Un tiempo en el que no había venta de camisetas del Club como ahora, disponibles casi en cualquier tienda. Apenas podías comprar una bandera o bufanda, muy limitadas en su tirada, en un pequeño kiosko que se encontraba en el mismo Bernabeu.
Y aún así, sin ningún tipo de parafernalia, sin prácticamente imágenes, con una diferencia mediática abismal a lo que conocemos hoy día. El Madrid, conseguía emocionarte.
La ausencia de referentes audiovisuales, tal y como los conocemos en la actualidad, daban rienda suelta a tu imaginación. Escuchabas hablar de Santillana. Te contaban que era capaz de elevarse al cielo, para rematar cualquier balón. Tú lo imaginabas casi como un "superheroe". Comenzabas a ver imágenes aisladas de un tal "Juanito". Sabías que era un jugador todo "nervio y corazón". "Te lo pedías" cuando jugabas en la calle con tus amigos, pegando cuatro patadas a un balón, con la puerta de una cochera como portería.
Recuerdo mi primera visita a mediados de los 80 a la antigua "Sala de Trofeos" del Real Madrid. Donde se amontonoban cientos, ¡¡que digo cientos!!, ¡miles de Copas! que a lo ojos de un chaval de mi edad, parecían un "tesoro" de incalculable valor que, mi equipo, había conseguido arrebatar de las manos de "los malos".
Cuando vives momentos como aquellas remontadas, te sientes invencible. Cuando ves que, por muchos años que pase, tu equipo, el Real Madrid, es capaz de reeditar "misiones imposibles" como, por ejemplo, la Liga de 2007, nada ni nadie puede borrar de tu ilusión la confianza que depositas en tus colores.
Esa sensación de que "siempre puede pasar algo" en un partido del Madrid, esa fe ciega en dar la vuelta a un resultado adverso aunque quede el tiempo de descuento. Esa eterna esperanza por remontar, no es gratuita. Es la herencia de tantas temporadas donde tu equipo, el Real Madrid Club de Fútbol, te ha demostrado que es capaz de conseguir cualquier cosa, por utópica que parezca.
No siempre ocurre. El Madrid no es infalible. Pero ello no evitará la altanería que mostramos y debemos mostrar los madridistas. Una capacidad por ilusionarnos en que cualquier envite, por complicado que parezca, es superable.
Mi "espíritu" es del 86. El primer recuerdo con nitidez de mi madridismo. Con 9 años. El Real Madrid consiguió dar la vuelta a una eliminatoria de Octavos de Final de la Copa de la UEFA frente al "otro" Borussia, el de Monchengladbach. Consiguió lo imposible. Algo solo al alcance de un Club como el nuestro.
El paso del tiempo me ha enseñado que no es norma que el Madrid remonte, que se imponga siempre a las adversidades. He aprendido que nada te asegura que nuestro equipo vaya a darle la vuelta a cualquier resultado por difícil que parezca...
Pero, nací en 1977. En el 77. El doble "7". El número mágico del madridismo. A partir de ese año, se forjó mi espíritu madridista. ¿Cómo vais a pretender que no tenga ILUSIÓN por conseguir gestas imposibles, si las he vivido en otras ocasiones?
Mi "espíritu" es del 86, el del Real Madrid que consiguió aquella Copa de la UEFA. Puede que sea un título "menor" en comparación a nuestra excelsa historia. Pero, lo que nadie puede negar, es que se trató de un título logrado a base de lo que hace que un madridista confíe siempre en el Real Madrid:CASTA, ORGULLO, NERVIO Y CORAZÓN.
Por eso, "siempre creo", nunca me rindo y no doy ninguna competición o partido por perdido: PORQUE, SOLO EL REAL MADRID ES CAPAZ DE CONSEGUIRLO.
¡HALA MADRID!
26 abril 2013
25 abril 2013
LA VIDA ES REMONTAR
Es complicado escribir después de recibir malas noticia. La crisis, el paro. Resulta difícil centrarse en algo tan "vanal", tan "frívolo" como un "simple" deporte, el fútbol, cuando ves como la vida de los demás o incluso la tuya propia, sufre un revés.
Te hace tener cierto sentido de culpabilidad, el hecho de disfrutar, de alegrarte e incluso, por qué no, de emocionarte, ante un "juego" del que no vas a sacar "nada". No te proporcionará dinero, ni calidad de vida, tampoco te dará de comer....
No sabes cómo explicarlo, pero te sigue ocurriendo. Las cosas te salen mal, pero tú esperas impaciente que llegue el fín de semana, el partido de Copa de Europa, la Copa del Rey... Cualquier competición es buena para sentirte bien. Enfundado en tu camiseta, con tu bufanda al cuello..., tus tradiciones a la hora de cada partido, tus amigos, tus manías, tus supersticiones..... Toda una parafernalia que rodea cada vez que te dispones a ver al Real Madrid, ya sea en el campo, desde tu casa o desde un bar.
De repente todo lo olvidas. Eres uno más. Animas sin desfallecer. Te va la vida en ello. Termina el partido y ya estás esperando cuando comienza el siguiente... Tras él, tu actitud cambia, si el resultado acompaña, nadie puede contigo. Eres todo optimismo. Olvidas todos tus problemas y te centras en solucionarlos.
Si los madridistas pedimos al equipo que remonte una situación adversa, es porque nuestra propia naturaleza hace que en nuestra vida también apostemos por remontar. En nuestro vocabulario no conocemos el significado de la palabra "rendirse". Ser madridista es una forma de vida. Hemos crecido viendo como nuestro Club, nuestros jugadores y nuestro equipo a lo largo de temporadas, nos han enseñado que no hay nada, absolutamente nada, imposible. Que la derrota no es una opción. Ese carácter que nos han forjado a base de goles, de juego y de lucha es lo que nos hace creer que un resultado adverso tan solo es momentáneo, que SIEMPRE le daremos la vuelta a la situación. Es un Dogma que se instala en lo más profundo de nuestro madridismo.
Una FE a la remontada que, para nada, es gratuita. Está basada en el conocimiento de nuestra Historia y de nuestra experiencia como fieles seguidores del Mejor Club de la Historia.
Y como él, como el Madrid, nosotros tampoco nos venimos nunca abajo. Ser madridista es una actitud. Un comportamiento ante la vida, en la que cada uno de nosotros jugamos casi a diario "partidos" más importantes que los que culminan con los tres puntos o con la consecución de un Título. "Partidos de vida" en los que nos jugamos nuestro futuro, nuestra salud o la de nuestros seres queridos, nuestro trabajo... "Partidos de vida" en los que, como nuestro Madrid va a conseguir el martes frente al Borussia, también remontamos.
Porque, no solo se remonta en el deporte: LA VIDA TAMBIEN ES REMONTAR, por eso tras cada resultado adverso, siempre estamos convencidos de que lograremos darle la vuelta.
¡¡HALA MADRID!!
No sabes cómo explicarlo, pero te sigue ocurriendo. Las cosas te salen mal, pero tú esperas impaciente que llegue el fín de semana, el partido de Copa de Europa, la Copa del Rey... Cualquier competición es buena para sentirte bien. Enfundado en tu camiseta, con tu bufanda al cuello..., tus tradiciones a la hora de cada partido, tus amigos, tus manías, tus supersticiones..... Toda una parafernalia que rodea cada vez que te dispones a ver al Real Madrid, ya sea en el campo, desde tu casa o desde un bar.
De repente todo lo olvidas. Eres uno más. Animas sin desfallecer. Te va la vida en ello. Termina el partido y ya estás esperando cuando comienza el siguiente... Tras él, tu actitud cambia, si el resultado acompaña, nadie puede contigo. Eres todo optimismo. Olvidas todos tus problemas y te centras en solucionarlos.
Si los madridistas pedimos al equipo que remonte una situación adversa, es porque nuestra propia naturaleza hace que en nuestra vida también apostemos por remontar. En nuestro vocabulario no conocemos el significado de la palabra "rendirse". Ser madridista es una forma de vida. Hemos crecido viendo como nuestro Club, nuestros jugadores y nuestro equipo a lo largo de temporadas, nos han enseñado que no hay nada, absolutamente nada, imposible. Que la derrota no es una opción. Ese carácter que nos han forjado a base de goles, de juego y de lucha es lo que nos hace creer que un resultado adverso tan solo es momentáneo, que SIEMPRE le daremos la vuelta a la situación. Es un Dogma que se instala en lo más profundo de nuestro madridismo.
Una FE a la remontada que, para nada, es gratuita. Está basada en el conocimiento de nuestra Historia y de nuestra experiencia como fieles seguidores del Mejor Club de la Historia.
Y como él, como el Madrid, nosotros tampoco nos venimos nunca abajo. Ser madridista es una actitud. Un comportamiento ante la vida, en la que cada uno de nosotros jugamos casi a diario "partidos" más importantes que los que culminan con los tres puntos o con la consecución de un Título. "Partidos de vida" en los que nos jugamos nuestro futuro, nuestra salud o la de nuestros seres queridos, nuestro trabajo... "Partidos de vida" en los que, como nuestro Madrid va a conseguir el martes frente al Borussia, también remontamos.
Porque, no solo se remonta en el deporte: LA VIDA TAMBIEN ES REMONTAR, por eso tras cada resultado adverso, siempre estamos convencidos de que lograremos darle la vuelta.
¡¡HALA MADRID!!
¿RENDIRSE? NUNCA.
No entiendo el significado de la palabra "rendirse". Es incompatible con mi condición de madridista. ¿Quiere decir eso que no tengo ninguna sensación negativa tras el partido? No.
He acabado abatido, con lágrimas de tristeza asomando en mis ojos. Apesadumbrado.
¿Cuanto me dura esa sensación? Exactamente el tiempo que tardo en mirar la camiseta que llevo puesta y ver el escudo que adorna mi pecho. En ese momento lo olvido todo. Aparco mi frustración, la rabia y el enfado por lo que acabo de ver sobre el campo.
¿Por qué? Muy sencillo. Soy MADRIDISTA, en las BUENAS y en las MALAS. Y si algo me ha enseñado este Club, es en creer HASTA EL FINAL.
Mientras haya opciones por conseguir el objetivo, ME NIEGO, a arrojar la toalla. No pertenecemos a una estirpe de perdedores. Nuestra Historia se forjó a través de grandes gestas. El envite es complicadisimo, pero si alguien puede lograrlo, ese es el REAL MADRID CLUB DE FÚTBOL. HALA MADRID.
¿Cuanto me dura esa sensación? Exactamente el tiempo que tardo en mirar la camiseta que llevo puesta y ver el escudo que adorna mi pecho. En ese momento lo olvido todo. Aparco mi frustración, la rabia y el enfado por lo que acabo de ver sobre el campo.
¿Por qué? Muy sencillo. Soy MADRIDISTA, en las BUENAS y en las MALAS. Y si algo me ha enseñado este Club, es en creer HASTA EL FINAL.
Mientras haya opciones por conseguir el objetivo, ME NIEGO, a arrojar la toalla. No pertenecemos a una estirpe de perdedores. Nuestra Historia se forjó a través de grandes gestas. El envite es complicadisimo, pero si alguien puede lograrlo, ese es el REAL MADRID CLUB DE FÚTBOL. HALA MADRID.
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