
Me resulta complicado escribir estas líneas. Muy complicado. He tenido que dejar que pase un día, para frotarme los ojos y darme cuenta de que esto no era un mal sueño. Es real. Raúl se ha ido.
A la dificultad de expresar los sentimientos con palabras se une lo dificil que es aportar algo nuevo sobre un jugador del que se ha dicho todo.
No soy partidario de idolatrar a un futbolista, la mayoría están de paso, lo hacen mejor o peor, se llevan el dinero y si te he visto no me acuerdo. Esta situación se acrecenta con el paso de los años, nos han abocado a un fútbol negocio, carente de sentimientos, de orgullo y de pasión, donde los golferas de turno anuncian galletas, natillas o calzoncillos y por desgracia, los niños piden la camiseta de gente que no son ejemplo de nada mas que de alimentar su ego.
Por eso admiro a Raúl, porque no representa nada de lo anterior. En el Madrid ha representado una especie en extinción, nos queda Casillas como canterano, como madridista, pero es portero y a los aficionados nos gusta el delantero, el que mete goles, el gladiador que se pelea con las defensas rivales, el que enarbola nuestra bandera y la coloca en la meta contraria como si de una conquista se tratase.
Lo que nunca entenderé, o quizás si, es toda esa crítica feroz hacia su persona, esos debates que alimentaban especulaciones y misterios sobre su presunto poder y maldad. En vez de vociferar y soltar espumarajos por la boca sin ton ni son, muchos de los autodenominados madridistas y muchos de los antiraulistas deberían PARARSE 5 MINUTOS a reflexionar el porqué de ésa antipatía hacia Raúl.
Es incuestionable que EN EL MUNDO DEL FÚTBOL la figura de Raúl no admite discusión. Dá igual que hablemos del seleccionador italiano, del de Senegal, de Ballack, de Zidane, de Guardiola o del central del Alcorcón.
Dá igual que hablemos de fisios, de presidentes o de arbitros. A Raúl nunca se le ha discutido en el mundillo del fútbol. A Raúl le discuten LOS EXTERNOS: periodistas, comentaristas y aficionados.
No deja de ser curioso en caso de un personaje de su palmarés, pero todavía es más curioso en el caso de la PERSONA.
Un chaval humilde, que ha salido lo estrictamente necesario, que ha ganado todo el dinero habido y por haber y jamás se le ha fotografiado con cadenas de brillantes y relojes de oro, nunca ha presumido de su Ferrari o su Porsche. Una persona a la que, con 19 años, le esperaban a la puerta de la casa de la jovencita con la que pudiera haber pasado la noche, y que sin embargo se sobrepuso admirablemente a tanta atención y tanta fama y supo encauzarla, protegerse de ella y formar una familia.
Una persona modélica en la mayoría de sus actuaciones, públicas y privadas, con cinco hijos.
Un profesional que nunca ha subido de peso, que nunco protagonizó una fiesta subida de tono, un incidente con el coche....
Y aún así, todo ése rechazo…
A la dificultad de expresar los sentimientos con palabras se une lo dificil que es aportar algo nuevo sobre un jugador del que se ha dicho todo.
No soy partidario de idolatrar a un futbolista, la mayoría están de paso, lo hacen mejor o peor, se llevan el dinero y si te he visto no me acuerdo. Esta situación se acrecenta con el paso de los años, nos han abocado a un fútbol negocio, carente de sentimientos, de orgullo y de pasión, donde los golferas de turno anuncian galletas, natillas o calzoncillos y por desgracia, los niños piden la camiseta de gente que no son ejemplo de nada mas que de alimentar su ego.
Por eso admiro a Raúl, porque no representa nada de lo anterior. En el Madrid ha representado una especie en extinción, nos queda Casillas como canterano, como madridista, pero es portero y a los aficionados nos gusta el delantero, el que mete goles, el gladiador que se pelea con las defensas rivales, el que enarbola nuestra bandera y la coloca en la meta contraria como si de una conquista se tratase.
Lo que nunca entenderé, o quizás si, es toda esa crítica feroz hacia su persona, esos debates que alimentaban especulaciones y misterios sobre su presunto poder y maldad. En vez de vociferar y soltar espumarajos por la boca sin ton ni son, muchos de los autodenominados madridistas y muchos de los antiraulistas deberían PARARSE 5 MINUTOS a reflexionar el porqué de ésa antipatía hacia Raúl.
Es incuestionable que EN EL MUNDO DEL FÚTBOL la figura de Raúl no admite discusión. Dá igual que hablemos del seleccionador italiano, del de Senegal, de Ballack, de Zidane, de Guardiola o del central del Alcorcón.
Dá igual que hablemos de fisios, de presidentes o de arbitros. A Raúl nunca se le ha discutido en el mundillo del fútbol. A Raúl le discuten LOS EXTERNOS: periodistas, comentaristas y aficionados.
No deja de ser curioso en caso de un personaje de su palmarés, pero todavía es más curioso en el caso de la PERSONA.
Un chaval humilde, que ha salido lo estrictamente necesario, que ha ganado todo el dinero habido y por haber y jamás se le ha fotografiado con cadenas de brillantes y relojes de oro, nunca ha presumido de su Ferrari o su Porsche. Una persona a la que, con 19 años, le esperaban a la puerta de la casa de la jovencita con la que pudiera haber pasado la noche, y que sin embargo se sobrepuso admirablemente a tanta atención y tanta fama y supo encauzarla, protegerse de ella y formar una familia.
Una persona modélica en la mayoría de sus actuaciones, públicas y privadas, con cinco hijos.
Un profesional que nunca ha subido de peso, que nunco protagonizó una fiesta subida de tono, un incidente con el coche....
Y aún así, todo ése rechazo…
Llama más aún la atención cuando ahora, los mismos críticos con su figura, son los que hablan maravillas sobre la humanidad y el ejemplo de "los que no se ponen el pelo de colores, ni llevan tatuajes".... La manera de ser de Raúl de toda la vida, ni él la inventó ni los de ahora presentan ninguna novedad...
Resultaría paradójico que lo que se destaca hoy dia de ciertos jugadores no se destacase del 7 blanco, sino fuese por el doble rasero con que siempre se mide al madridismo. Ese doble rasero que impedía que aficionados, prensa y demás se uniesen al unísono para pedir el Balón de Oro que injustamente, nunca se le dió. Porque era del Madrid.
Hoy, con los ecos del Mundial recientes, la unidad entorno a futbolistas que no son de nuestro Club, pero que defienden con intensidad y honor la elástica Nacional, es inquebrantable. Creo, que a pocos madridistas, nos importaría que el Balón de Oro fuese a parar a Iniesta o Xavi. Por el contrario, y pese a que hoy todos se apuntan al carro del "raulismo", no hubo esa unanimidad con el Gran Capitán madridista.
Quizás no se merezca que todo el mundo le aplauda. Su grandeza es lo que hace que no exista unanimidad entorno a su persona, puede que no sea el mejor jugador de la historia del fútbol español, ni del Real Madrid. Es posible que otros le superen el día de mañana. Pero una cosa tengo clara, lo que si se merece es algo más grande que cualquier título o cualquier record: EL RESPETO DE TODOS.
Tardaremos mucho tiempo en ver una figura similar. Alguien capaz de suplir sus carencias técnicas y físicas, con un pundonor, un coraje y un orgullo semejantes.
Como os dije al principio, los jugadores pasan, pero hay futbolistas, muy pocos, pero los hay, que impregnan y forjan el carácter de un Club, y nos enseñan el significado de amar unos colores. Raúl ha sido uno de ellos.
GRACIAS CAPITÁN. SIEMPRE ESTARÉ CONTIGO.
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